“Todo tiene un final, todo termina” dice la canción. En una época donde impera un sobreviraje sobre valorarse, quererse, donde el imperativo mayor es el “estar bien”... que difícil se ponen las cosas cuando algo que queremos se agota, termina o desgasta.
Crisis Vital refiere a cuándo por eventos externos o internos disruptivos entran en crisis los valores, creencias, básicamente, las formas con las que vemos, pensamos y sentimos la vida. En algunos casos, la desconexión con los valores propios o la tensión de las propias creencias puede darse de golpe y en otros puede ser más lenta y gradual, pero, igual de conflictiva para la mente. Estamos hablando del segundo escenario.
Podemos hablar de vínculos, de trabajos, de etapas de la vida, de gustos, de hobbies, hasta del mismo deseo que nos mueve día a día. Me refiero a ese escenario en donde todo va bien pero, de repente, empieza a sonar un tamborcito muy suave de fondo que nos dice (o sea pensamientos automáticos negativos) “esto no es lo mismo”, “lo quiero pero no estamos fluyendo”, “5 años haciendo lo mismo en esta oficina”; pero al mismo tiempo, no llegamos a experimentar un disgusto o un malestar tan elevado o extremo que nos lleva a tomar una decisión para cortar la situación (o sea, renunciar, terminar la relación o dejar el gimnasio y empezar a escalar cerros).
Entonces, lo que sucede es que de a poquito empezamos a desconectarnos de eso que entra en jaque, esa desconexión puede aparecer en forma de: irritabilidad, desgano, sensación de monotonía, ausencia de deseo de hacer, y/o nos empiezan a dar un poco igual las cosas, etc. etc. Pero, como no es tan alta, podemos seguir con nuestra vida como si nada pasase.
Ahora, como todo se filtra por algún lugar por mas que no querramos, el escenario donde la mente expresa este conflicto es en el plano de la conducta o acciones: el desgano, irritabilidad, se traducen en conductas evitación o huida, no queremos hacer esas cosas que antes si queriamos, o, podemos iniciarlas pero a mitad de camino nos sentimos tan mal que queremos cortarlas.
Es fundamental, a modo de prevención, entender que es un proceso normal y no patológico.
Para comprender esto, hay que focalizarnos en la causa y no en las consecuencias, es decir, no quedarnos con el desgano y las no ganas de ver a ese amigo, novia o compañero de trabajo que ya no venimos tolerando mucho, si no, reflexionar acerca de qué me está pasando que ya no siento el mismo deseo o entusiasmo de antes, a mirar hacia atrás y tratar de detectar qué aspecto de mi forma de ver los vínculos o el trabajo están golpeados o heridos.
Esto es importante por lo siguiente: nuestra mente funciona con reglas que siempre tienen que ser constantes, a la mente no le gusta que las cosas cambien, pero, la vida es más compleja y muchas veces esas reglas que creíamos eternas…. dejan de serlo. Y eso no es malo, es normal. Entonces es fundamental poder parar un poco y mirar lo que nos está haciendo ruido.
Recursos que sirven para favorecer este proceso de pausa y reflexiona son:
Ante las crisis… parar, pensar, mirar hacía adentro y construir escenarios de posibles resolución a los conflictos puede contribuir a gozar de una buena salud mental.
Lic. Ferreira Lautaro
MP N.º 328